¿Dolor? Claro que hay dolor, siempre lo hay.
¿Esta vida seria perfecta sin el dolor?
No lo creo.
Pues la alegría seria un sentimiento vacio. No tendría nada de sentido sin probar el dolor, seria tan constante, tan monótono.
Seria el fin.
Si soy masoca solo por el simple motivo de que quiero sufrir, pues que me condenen por ello, porque soy culpable.
Totalmente culpable.
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jueves, 30 de septiembre de 2010
Aprendiendo a ser feliz me rompí las medias...
Quería escribirte un relato diciéndote muchas cosas pero en palabras vacías van a quedar...
Me temo que ya se lo he soltado todo a mi almohada y no he podido evitar romper a llorar
JODER
Que poco feliz soy últimamente... ya tardaba en caer
Solo espero que estas lágrimas no sucedan a otras en mucho tiempo
Aunque te seré sincera... no creo que sean las últimas en esta semana,
Ni en este mes.
Porque soy inmensamente infeliz, no eres tú el culpable, tampoco lo son los demás.
Soy yo.
¡JODER!
Yo y solo yo, la que crea este dolor en el pecho, la que hace que surjan las lágrimas en los ojos, la que aprieta los puños al sentir el dolor mismamente creado por mí.
ES UN DOLOR TAN FUERTE QUE A VECES NO CONSIGO SER CONSCIENTE.
Es un dolor que me ata a las sombras y hace que sangre.
Por favor, dolor, márchate, no te quiero ni ver, ahora mismo no creo que sea hora de visitas, la balanza no me apoya, siempre está en la posición errónea.
¡Oh vamos! ¿Vas a seguir azotándome con el látigo de la tristeza?
¿No vas a seguir a otra presa?
-¿La vida es una puta?
-¿Cuáles son sus honorarios?
-Dolor constante.
-Vaya timo.
Bueno, ya es hora de acostumbrarse al dolor ¿no? Quizás ya seamos hasta amigos del tiempo que hemos pasado juntos.
Ni tú quieres marchar, ni yo quiero que te marches.
Al menos me enseñas a ser fuerte.
Al menos me abrigas en las noches de invierno.
Aprendiendo a ser feliz me rompí las medias…
Aprendiendo a caminar…
Aprendiendo a andar…
Aprendiendo a ser feliz…
Ya es hora de acostumbrarse al dolor ¿no? Ni tu te quieres marchar, ni yo quiero que te marches.
Ya va siendo HORA.
martes, 28 de septiembre de 2010
Cero
Posaba sus dedos en las teclas del ordenador escribiendo un poema que entregarle a la dulce flor de la cual estaba perdidamente enamorado.
Sus versos eran de gran hermosura y sinceridad. Quería mostrarle lo que guardaba dentro de su ser.
Sonaba una dulce melodía mientras escribía. Tomó un poco más del café que se había preparado y paso su mano por la frente. Estaba agotado, no había dormido en varios días, su trabajo lo consumía.
Era un escritor reputado, y últimamente había estado escribiendo algunas cosas día y noche. Siempre de la misma mujer, siempre del mismo rostro anónimo, siempre de "ella".
Se tiró a la cama y decidió cerrar los ojos y rememorar su dulce cuerpo, sus curvas insinuantes, sus labios dibujados en carmín y sus ojos, esos ojos que hacían volar a cualquier persona. Pero ella nunca sabría la verdad.
La carta que escribía nunca sería entregada porque no era lo suficientemente valiente como para demostrarle su oscura obsesión.
Eso le hacía sufrir más, porque siempre sería un cobarde y podría perder al amor de su vida, verlo pasar lentamente ante sus ojos... y el no haría nada... simplemente sufriría. Lloraría y escribiría versos de dolor, pero nunca le diría nada.
Mi Ángel Caído
La mirada perdida. Observaba como disfrutabas de tus virtudes y como afrontabas tus defectos. Eras por así decirlo un ángel perfecto, tan perfecto que ese fue tu único defecto sin resolver. Pensabas que podías alcanzar todo, pero las cosas a veces no salen como uno quiere.
Dices que "Lo importante no es participar, sino ganar". Eres egoísta en cierto modo. Y cuando te mostraron que te equivocabas te diste de morros contra el suelo, el orgullo te podía e insistías en "tu modo", y quedabas aun peor de lo que habías quedado.
Te diste de morros porque tu egoísmo, egocentrismo y tu orgullo te podían. Creías ser un Dios y te mostraste como tal, pero realmente no lo eras, simplemente eras un pequeño ángel perdido en la tierra, desterrado para vivir entre mortales y querías mostrarte poderoso mientras Él te dejaba en mal lugar.
Eres hermoso, eso no lo negare nunca, eres un ser bastante hermoso, pero fuiste desterrado por ser como eres, y eso nunca te lo quitaran.
Podrás ser temido, honrado, querido e insultado, pero nunca sabrás lo que es de verdad el amor. Y eso te duele en parte. Porque deseas con todas tus fuerzas ser amado, pero nadie lo hace. Eres demasiado malvado para que te quieran.
Querías ser alguien aquí, pero tus planes salieron mal. Ahora eres odiado, la gente no te sigue, te muestra su odio.
Acógete en el odio y la destrucción porque es lo único que te quedara aquí.
Mi Ángel Caído.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Traición
Que amarga es la traición, pero que dulce es la venganza.
Escribo estas palabras para que sepas
Que todo lo que tuvimos ahora es NADA
Que si te gusta hablar ahora vas a ser silencio
Que si creías que era una luz en vida la has apagado
Que si quieres salir de la oscuridad yo ya no seré guía
Que tus besos ya no los veré como amistad, pequeño Judas.
Que si lloras yo ya no recogeré las lágrimas.
¿Cómo has osado? ¿Cómo después de lo que he hecho por ti?
No quiero oírte llorar nunca más
No quiero oír tus absurdos problemas
No quiero ser nada en tu vida
Porque así se pagan las traiciones...
Podre perdonar todo lo que has hecho, darte la mano,
Saludarte o preguntarte que tal vas...
Pero yo, querido amigo, NUNCA OLVIDO.
Reflexiones estúpidas
Hola, si estás leyendo esto es porque has caído en la trampa, y eso amigo, puede ser bueno o malo para ti; solo depende de cómo quieras verlo.
Comenzar por decir que eres estúpido, ¡sí! Como lo oyes, eres estúpido, y es normal que lo seas porque si no lo fueras sería preocupante. Nadie se libra de ser estúpido en algo, está claro que no puedes saber todo en esta vida, te puedes especializar en algunas, pero no en todas las materias.
El concepto de estúpido/tonto es usado frecuentemente para insultar, pero ¿realmente estas insultando o estas afirmando algo que efectivamente es verdad?
Sin ir más lejos, tu, ahora mismo estas siendo estúpido al leer esto, porque deberías saber que eres estúpido y sin embargo sigues leyendo esto.
Yo soy estúpida, y nunca he creído que fuera nada del otro mundo.
Una vez me dijeron que no debía decirme tonta ni nada relacionado con adjetivos denigrantes, pero, ¿vamos a ocultarnos toda la vida la verdad? ¿Me voy a sentir mejor ocultándome a mí misma el hecho de no saber ciertas cosas que debería saber o no?
Inteligente puedo serlo, de una manera u otra, pero seguiré siendo tonta en ciertos campos que no quiera tocar o simplemente se me den mal.
Que podemos confundir también esto, me puede costar algo o darse me mal pero puede gustarme.
En ese caso, confirmamos que somos estúpidos, porque si algo nos gusta no debería costarnos, pero sin embargo es así.
Defecto humano, sin duda el ser humano es el ser que más estupideces dice a lo largo del día, ¿no es mejor cerrar la boca? ¿O es mejor dar a conocer nuestra poca seriedad? Opino que cada uno hace lo que quiere con su vida, en mi caso, opino que se tiene que hablar cuando el momento lo exige, sin seguir patrones o reglas establecidas, cuando sea justo y necesario.
Vamos a vivir en la ignorancia y moriremos siguiendo en ella, pero no del mismo modo con el que nacimos, sino con más cosas aprendidas que llevar a la tumba, que servirán para dos cosas:
– No cometer fallos ya hechos por los que ya han ido a la tumba, aunque recalco que la estupidez humana de volver a caer en la misma estúpida piedra.
– Que el dolor que un día marco nuestra vida sea un descanso total con la muerte.
Sigamos con el tema de esa estúpida piedra que siempre, ¿por qué será?, siempre está en el camino; en todos los escritos que leemos o todas las veces que nos hablan los nuestros para decirnos los estúpidos que somos, confirmando aquí mi teoría, hablan de una piedra que está en un camino imaginario, un camino que debemos imaginar. O sea que la vida es como un camino y en ella hay piedras, y casualmente la piedra que estuvo hace unos días en tu camino vuelve a estar justamente delante de ti, la miras y piensas: “esta vez no puede ser la misma, no puedo cometer el mismo fallo”, ¡pero caemos en la trampa! Es la misma, la han salido patas y ha ido hasta ese sitio justamente para tocar las narices y hacer que de nuevo mi teoría de la estupidez sea posible, la estúpida de la piedra se está riendo de ti. ¿Qué hacer? Vale, la gente que me rodea opta por llorar en brazos de los que le rodean en vez de pensar con claridad y tomar decisiones por ellos mismo, ¿que conseguimos exactamente al contar a nuestros seres que una estúpida piedra atentó contra nosotros en un momento de la vida? ¿Qué van a hacer ellos? ¿Arreglar nuestros problemas? NO. Nos van a decir 1º lo estúpidos que somos y 2º que la solución casi siempre es la comunicación.
Por eso, cuando cometo fallos sé que llorar en brazos de personas no es la solución y que cuando me dicen: “Anda cuéntame que te ha pasado” ese es el puto camino largo, si la solución me la doy yo misma y se cual será la respuesta del ser cercano, omito esa escena y paso a la siguiente. Es como un juego de ordenador, si ya te has pasado la pantalla otras veces sabrás todos los trucos para pasar al siguiente nivel e intentaras omitir todo lo posible.
En definitiva, el ser humano es estúpido por naturaleza, que yo comprenda más este lado de ella no significa que sea la excepción, porque no lo soy, simplemente se de lo que hablo por motivos que no son necesarios de explicar en esta aclaración.
Y hablando de dolores, SIEMPRE hay dolor, nunca se va, se esconde y nos ataca con menos intensidad porque la felicidad actúa mas sobre nosotros, vivimos con el dolor constantemente, nos puede atacar en cualquier esquina con una navaja como si fueras por un barrio marginal. Dolor, que palabra más dolorosa, y no solo porque ese sea su significado sino porque el sentirlo produce una sensación horrible y punzante, en definitiva, dolorosa. Ah! Cuidado, la estúpida piedra de la que hablábamos antes produce dolor, lo que hace que a veces estemos confundidos o aturdidos y haga que nuestro error se convierta en un error mayor, lo lógico es dejar que las cosas se enfríen para que cuando sea así tu cabeza piense con la claridad debida y no con la mínima (aunque ya usamos la mínima) parte del cerebro.
Dolor... Piedras... estupideces, ¿qué más pides?
Yo siempre pensé que la vida era un camino lleno de rosas, si, y es cierto, y me di cuenta que las rosas tienen espinas, que se clavan en los pies y duelen, pero aprendes de esa herida que queda, unas veces cuesta más sanarla y otras cuesta menos... otras simplemente no sanan jamás.
Al fin y al cabo son rosas, y las rosas nunca han sido odiadas, así que... ¿por qué odiar al mundo?
Puede que tengamos motivos más que suficientes para odiar al mundo, yo misma admito odiar al mundo, pero hablo de la vida misma, es un regalo que debemos aprovechar para aprender y el día de nuestra muerte quedemos satisfechos por esa vida que hemos llevado, habrán sido buenos y malos momentos, pero siempre quedaran ahí, los buenos quedaran siempre presentes y los malos nos servirán como escarmiento o simplemente nos reiremos de ellos.
Odiar una rosa simplemente por hacernos aprender es un acto egoísta y más echarle la culpa.
No odies a los que te dañaron porque ellos fueron tus mentores, agradéceselo, porque gracias a ellos ahora tú eres más fuerte que ellos.
La vida, es estúpida, no intentes buscarle el sentido a algo que no lo tiene.
Simplemente vívela, y ya llegara la hora de dejar de respirar.
No me dejes caer
Escribo esto para decirte que no estás solo, que si necesitas ayuda ahí estaré yo para darte mi mano.
Mira las estrellas y observa la grandeza del astro Luna, pasea el dedo por el inmenso manto estelar, descubre secretos guardados.
Quizás no sea la mejor manera, ni el mejor momento para decirte que si me miras a los ojos ahora te estaré ocultando parte de quien verdaderamente soy.
Simplemente quiero verte sonreír, no tengo otro motivo para seguir viviendo.
Coge mi mano y no la sueltes, pues si lo haces caeré hacia el vacío del universo.
No quiero ver esos ojos rojos nunca más pues sé que a veces soy culpable de ello, perdóname por el pasado, pues me atormenta cada vez más, mi pasado me persigue y no sé cómo vivir con él.
Échate a mi lado y apoya tu cabeza en mi pecho, solo quiero sentirte en mí, como si fuéramos uno, tan unidos pero tan distanciados a la vez.
Quiero rozar tus labios y llenarme de ellos, pues tengo sed y tú eres alimento, alimento de mí ser.
Recuéstate pues esta noche la magia se expande por todos los lugares, dejare que veas lo hermoso y oculto, recuéstate querido.
Brindaremos con copas vacías el momento de felicidad, brindaremos por la huida del dolor y la hermosura de la existencia.
¿Quieres decirme cuanto me quieres y no puedes? No me lo digas, dame cuanto quieres mostrar.
Escribo en hojas de un árbol palabras de esperanza y las dejo volar hasta buen puerto, sé que llegaran a algún lado.
Simplemente cógeme de la mano y no me dejes caer.
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